domingo, 26 de febrero de 2012
¿Cómo resolver los conflictos dentro de las empresas?
Los abogados laboristas, cumplen con una serie de funciones que facilitan la resolución de conflictos dentro de las empresas, sin necesidad de llegar a la corte, ahorrando así dinero que se gastará a lo largo del proceso. Asimismo la ventaja de contratar a un abogado laboralista, es que ambas partes llegarán a la solución deseada sin necesidad que el conflicto surja de manera reiterada.
Cuando surge un problema en el ambiente laboral, suele ser mayormente por malos entendidos ya sea de parte del propietario o de los empleados, ya que por intermediarios, como pueden ser otros empleados o factores externos es cuando los conflictos suelen ocurrir. Los abogados laborales pueden llegar a una solución viable para estos conflictos.
Los abogados laboralistas son capaces de identificar cuales son los problemas que ocurren de manera más repetitiva y por la vía plantear estatutos que eliminen estos problemas, tales como las prestaciones o compensaciones, por las que los empleados suelen quejarse, ya que mayormente suelen suscitarse debido a una mala administración que siempre consigue salir impune a estos problemas y sus respectivas consecuencias, dejando a las empresas con los planteamientos legales en su contra. A través de un abogado laboral se pueden imponer las medidas legales, que hagan justicia tanto a los empleados como al propietario.
Una gran ventaja de tener un asesor jurídico dentro de una empresa, como un abogado laboral, es que previo a que el conflicto existente se haga mayor, siendo llevando a corte, al contrario, a través de las negociaciones pertinentes se puede llegara a un arreglo que respete la ley y sea arreglado entre los involucrados.
Uno de los conflictos que más comúnmente ocurren y que causan que los empleados tomen acciones legales contra la empresa en la que laboran es el pago atrasado, la negación de prestaciones o retroactivos y el incumplimiento de aumento de salarios o de ascenso, un abogado laborista puede identificar esto al momento de hacer un auditoría legal. Cuando esto sucede en una empresa que cuenta con un esquema jerárquico y organizacional, esta culpa suele recaer en los hombros de un par de individuos, mayormente encargados de las áreas de recursos humanos y contabilidad, pues son quienes con facilidad pueden abusar de sus cargos. A través de los hechos relatados por los empleados afectados, un abogado laboral puede determinar si es necesario llevar a un proceso jurídico, o a través del código normativa de la empresa puede ser solucionado. A manera de que tanto los empleados, como el propietario obtengan resultados favorables.
Una circunstancia en la que como empleados de un corporativo o empresa es imperante conocer a algunos abogados laboralistas, es cuando se nos culpa de alguna anomalía de la que no somos responsables dentro del ámbito laboral, pues si nos acusan de manera injustificada tenemos las bases necesarias para sentar un proceso legal contra los responsables ya que probablemente no sea la empresa como tal. En este rubro en específico un abogado laboral con experiencia nos será de gran ayuda, para no perder nuestro empleo y obtener la compensación correspondiente al ser acusados bajo un falso testimonio.
Como administradores de una empresa o consorcio nos es indispensable tener el contacto de un abogado laboral, pues en una gran diversidad de ocasiones nos atribuyen culpas y responsabilidades que no se encuentran estipuladas dentro de nuestras obligaciones en el contrato, haciéndonos responsables en gran cantidad de ocasiones de un funcionamiento no adecuado dentro del medio laboral. Por ello es necesario tener un abogado laboralista de cabecera que no brinde el apoyo y asesoría necesaria para cualquier conflicto que ocurra y podamos tener a salvo nuestro puesto y jamás seamos culpados de situaciones completamente ajenas a nuestras acciones y a nuestra persona.
Asimismo como propietarios de una empresa es necesario tener a varios abogados laboralistas, especializados en los distintos ámbitos del derecho laboral, para que puedan solucionar de manera veloz y efectiva cualquier problema que se suscite, ya sea entre nuestros empleados o de nuestros empleados en contra de nuestro patrimonio o de nosotros como personas. Teniendo abogados laborales especializados en cada rama, seremos capaces de poner fin a cualquier conflicto sin necesidad de hacer una inversión de dinero tiempo esfuerzo y sobre todo poner en riesgo nuestros bienes materiales, económicos y el patrimonio que hemos construido a través de los años con nuestra dedicación y esfuerzo.
Sea cual sea nuestra posición debemos entender la importancia de tener un abogado laboralista como apoyo a nuestros problemas. Una vez comprendido que es indispensable el apoyo de un abogado laboral, debemos buscar el que más se ajuste a nuestras necesidades, de esta manera nos cercioraremos de asegurar nuestro empleo, patrimonio y prestaciones.
miércoles, 8 de febrero de 2012
Abogados al servicio del empleado
Como empleados de una empresa tendemos a pensar que si por algún motivo entramos en conflicto con los intereses de la misma, nos veremos perjudicados, por lo que pasamos por alto una serie de injusticias, sin embargo la falta de conocimiento es lo que no hace soportar esta clase de irregularidades, pues un buen abogado laboral, puede poner fin a esta situación, fungiendo como un negociador entre nuestros intereses como empleados y los intereses del propietario. Con la pericia necesaria, el abogado laboralista será capaz de brindarnos una solución favorable a nuestras necesidades.
Como empelados de una empresa, muchas veces nos sentimos a la merced de los designios del dueño de la compañía y más allá de comentarios entre compañeros acerca la inconformidad, nunca lo consultamos con un experto. Un abogado laboral, puede resolver todos estos problemas de una manera sumamente sencilla y sin necesidad de crear un gran problema que amerité un despido. Al momento de acudir a un abogado laboralista ya sea para una consulta legal o para que nos presté sus servicios, se da por sentado que su objetivo es mediar y negociar por nuestros intereses. E n caso de ser meramente un asesoría legal los abogados laboralistas, en primera instancia deben conocer la situación con todos sus detalles así como los contratos o documentos que expide la empresa y nos acreditan como empleados vigentes y dónde se asientan los términos y condiciones bajo los cuales estamos ahí, dejando en claro nuestros derechos y obligaciones. Si por algún motivo, este contrato raya en la ilegalidad el abogado laboral debe tomar las acciones pertinentes para velar por nuestro beneficio. En dado caso que sea el incumplimiento de algunas cláusulas el abogado laboralista debe buscar la manera de solucionar el conflicto por medio de una negociación pacífica donde obtengamos la mayor parte de nuestras peticiones, por supuesto, sin poner en riesgo nuestro trabajo.
Los abogados laboralistas, no únicamente se encuentran ampliamente capacitaos para brindarnos asesoría en cuanto a problemas en el trabajo, sino también están preparados para ayudarnos a prevenirlas. Al momento de ingresar a una empresa, es conveniente leer cuidadosamente el contrato y si nos surge alguna duda, aclararla en ese momento con los abogados laborales, quienes deben explicarnos en términos coloquiales lo que significa. Jamás debemos firmar un contrato si una cláusula no nos quedó clara o no estamos de acuerdo con lo que estipula, por estas situaciones es siempre conveniente tener a la mano el teléfono de algún abogado laboralista.
Con respecto a las legislaciones vigentes de las distintas ciudades, es siempre conveniente conocerlas, los abogados laborales, son quienes las dominan a la perfección y en una consulta jurídica ellos explican a detalle, los derechos y obligaciones que poseemos al formar parte de un equipo de trabajo, de igual manera exponen las pautas básicas de contratación en una empresa y los delitos más comunes de los que podemos ser víctimas en un ambiente laboral. Un abogado laboral firmemente comprometido con su trabajo estará siempre a su servicio, transmitiéndole todo el conocimiento que usted requiera para que jamás sea marginado o abusado bajo ninguna circunstancia en el lugar donde labora; de igual manera los abogados laborales le informará de las acciones básicas a tomar en caso que una de éstas situaciones ocurra, garantizándole así una mayor protección en lo que el abogado laboralista se desplaza hasta el lugar del conflicto y es puesto al tanto de lo ocurrido.
Las funciones de los abogados laboralistas en algún percance, inconveniente o problema radican en proporcionarnos soluciones contundentes, rápidas y definitivas a nuestros problemas. Como empleados estamos conscientes que en gran cantidad de ocasiones el problema no es con la empresa como tal, sino con algún otro colaborador de trabajo, dándose acasos de acoso sexual, robo, difamación, etcétera. Los abogados laboralistas con base a las leyes vigentes del país y las normas de comportamiento de la empresa, puede iniciar un alegato en dónde a usted le compensen todos los daños y molestias que se le han ocasionado. Para otro tipo de conflictos, como despidos injustificados, negación a servicios de salud o a pensiones, retención de salario sin motivo aparente, etcétera, el abogado laboral, velará en primera instancia por que usted conserve su trabajo con todas las prestaciones y beneficios que la empresa estipula y se conducirá hábilmente para que pueda obtener una remuneración adicional por todos los inconvenientes que le ha causado toda la situación.
Otra circunstancia en la que los abogados laborales son imprescindibles es cuando la empresa en donde nos desempeñamos profesionalmente, pretende tomar acciones legales en nuestra contra por alguna situación. Los abogados laborales, solucionarán el problema evitando que presente usted antecedentes penales por esta situación, siendo que lo que buscarán será que usted intente continuar desempeñándose como normalmente lo hace sin necesidad de modificar debido a un proceso penal. El abogado laboralista debe ser un individuo perfectamente capacitado para litigar en las cortes y no tan solo brindarle seguridad sino también ofrecerle beneficios adicionales por las molestias que le han hecho vivir mediante las acciones emprendidas.
Previo a contratar los servicios de un abogado laboral, debe recordar que a su vez, ellos se especializan en distintas áreas. Busqué un abogado laboralista que posea conocimientos y experiencias relacionados a la situación para la que necesitas asesoría o representante legal, de esta manera usted tiene una garantía de tranquilidad hacia su empleo e integridad, física, moral y jurídica.
lunes, 6 de febrero de 2012
Abogados y soluciones
Es una situación bastante común, que como propietarios de una empresa o como encargados del área jurídica, nos encontremos con algunos conflictos legales que salen de nuestras manos, por razones fortuitas ya sea un vacío legal o algún individuo intentando aprovecharse de la circunstancia. Para esta clase conflictos, es indispensable tener a la mano a una persona de nuestra entera confianza, que se encuentro completamente capacitado para dar solución por la vía legal a cualquier percance que se nos pueda presentar en el ámbito laboral, es por ello que cualquier empresario que valore su patrimonio debe tener un abogado laboralista de cabecera, que esté al tanto de los inconvenientes que puedan presentarse y brindar una pronta solución.
Los abogados laboralistas poseen diversas funciones que ponen al servicio de los dueños de empresas, para evitar que se susciten conflictos con los empleados y las instancias del Estado que vigilan las condiciones de trabajo de quienes hayan sido contratados. Un abogado laboral, debe tener como primer objetivo al desempeñar su trabajo, evitarle cualquier altercado tanto con sus empelados, como con sus clientes, proveedores y las autoridades a cargo de la legislación correspondiente al giro de su empresa. Para poder llevar a cabo estas acciones de manera exitosa, el abogado laboralista tiene la obligación, en primer término de realizar contratos donde se expliciten las obligaciones y derechos de sus empleados y clientes, así como las sanciones por incumplimiento de las mismas; con respecto a los proveedores, debe llenar un formato dónde se especifiquen los términos y condiciones bajo los cuales usted acepta el producto o servicio ofrecido así como bajo los cuáles usted se reserva el derecho de aceptar y pagar por sus productos o servicios, elementalmente redactado en términos legales; la parte legal de la empresa es la que el abogado laboralista debe revisar a detalle y jamás dejar vacíos legales, que se presten a confusiones y posteriormente a un conflicto de proporciones mayores.
Los abogados laborales que poseen la preparación y experiencia necesarias para satisfacer las necesidades de las empresas que le contratan, son aquellos que pueden guiar a una solución conveniente para la empresa, sin importar si ésta es la parte demandante o la parte demandada. Los abogados laboralistas capaces de hacer esto, no tan solo necesitan conocer a la perfección la legislación de dónde laboran, sino también poseer la habilidad necesaria para poder obtener una solución rápida y efectiva, buscando siempre la disminución de riesgos monetarios, materiales y de cualquier índole. En caso de la empresa ser la demandante, el abogado laboral está obligado a fijar una fecha para la resolución del conflicto y otorgar una garantía a la empresa de que buscará los máximos beneficios para ella. Si se presenta el caso de que la empresa es demandada, el abogado laboralista, tiene la obligación de reducir las pérdidas al máximo y de siempre logar una conciliación con la parte afectada que no vulnere los interés del propietario, los empelados ni los bienes inmuebles evitando a toda costa que se creen algún tipo de antecedentes.
Cómo se ha mencionado previamente entre las funciones del abogado laboral, no se encuentra únicamente la solución de problemas de índole laboral, sino también evitarlos. Los abogados laborales, sin duda alguna mantendrán a cualquier empresa en regla, a través de la legislación asegurando que garantizarán a sus empleados las prestaciones de ley necesarias asimismo se encargarán de estipularle al propietario o representante legal, las obligaciones jurídicas que tiene con respecto no tan sólo a la legislación vigente en materia de equidad de género y contra la discriminación laboral, sino también ponerle al tanto acerca de cuestiones relacionadas con el pago de impuestos, permisos, etcétera, en resumidas cuentas, no aislar al departamento de contabilidad y finanzas. Esto con el fin de sentar las bases jurídicas de los pagos que se realizan y si el abogado laboral es lo suficientemente hábil, será capaz de disminuir el monto de las cuentas e incluso si trabajo en conjunto con los contadores poder exentar legalmente a la empresa de algún pago.
Los abogados laboralistas son también mediadores entre los intereses de los propietarios o socios mayoritarios en una empresa con los intereses de los empleados o socios minoritarios. Deben evitar el descontento mediante términos que convengan a ambas partes, siendo esto una gran ventaja a largo plazo, pues los empleados no sentirán la necesidad de tomar acciones legales contra la empresa.
A pesar que los abogados laborales se encuentran especializados en este ramo, es prudente considerar que el ámbito profesional es sumamente extenso, por lo que al contratar un abogado laboral de cabecera, se debe tener muy en cuenta el giro de la empresa y los conocimientos que éste tiene en relación a este. Un abogado laboral especializado en empresas de la índole que quien le contrata busca, garantiza realizar un trabajo más satisfactorio y de mejor calidad. Otro punto indispensable previo a la contratación de cualquier abogado laboralista, es considerara su experiencia y aptitudes en el litigio, pues a pesar que el fin primordial es evitarlo mediante los medios legales para impedir generar gastos adicionales a la empresa, si la situación llegase a presentarse se requiere un abogado hábil y con los conocimientos suficientes para que la empresa pueda salir victoriosa del conflicto, sin haber perdido patrimonio, dinero, etcétera.
Los abogados laboralistas, son la manera más viable de dar solución rápida y eficaz a cualquier conflicto que se presente en una empresa.
jueves, 2 de febrero de 2012
Las soluciones efectivas, radican en la honestidad y profesionalismo de nuestro abogado.

Actualmente en el medio laboral es crucial conocer un abogado laboralista, con una formación y experiencias sólidas y que a la par, que se rija por una ética profesional intachable, para que pueda solucionar cualquier conflicto que se nos presente y resuelva la problemática que pueda surgir dentro del trabajo.
Un abogado laboral con la preparación necesaria, debe tener la capacidad necesaria para ser el mediador entre los intereses de la empresa, sin afectar a los empleados consiguiendo acuerdos que garanticen la satisfacción de ambas partes dentro del ambiente cotidiano de trabajo.
Los abogados laborales deben no tan sólo realizar una correcta asesoría en lo que a asuntos delicados respecta como despidos, finiquitos y pensiones, sino que también en sus actividades debe encontrarse toda la tramitación indispensable para mantener a la empresa en regla, como la gestión de seguros médicos y contratos, que permitan a la empresa poseer un respaldo y protección ante los organismos representativos de los aspectos legales, en caso de algún accidente laboral, de un imprevisto e incluso de una demanda.
Un punto crucial que debe ser considerado previo a la contratación de un abogado laboralista, es la honestidad de él mismo y si es el caso de la firma para la que trabaja, pues la seguridad y legislación tanto de nuestra empresa como de nuestros trabajadores se encontrará en sus manos. Quienes son poseedores de esta cualidad, antes de iniciar cualquier tarea que sea asignada por los directivos, se comprometerán firmemente a velar por los intereses de los trabajadores, propietarios, inmueble y demás factores humanos o materiales que componen la empresa. La mejor manera de llevar a cabo esto, es mediante un contrato en el cual las cláusulas sean cuidadosamente detalladas para evitar cualquier inconveniente en el futuro.
Un abogado laboral, no tan sólo se dedica a resolver conflictos, problemas e imprevistos para las empresas, igualmente facilita las cuestiones cotidianas de la vida laboral dentro de una empresa, sin importar el tamaño de esta, pues si tiene los conocimientos necesarios reducirá el tiempo de los trámites burocráticos y buscará soluciones pertinentes que ahorren tiempo y dinero a las empresas.
Una función básica de los abogados laboralistas es solucionar de manera contundente y eficaz cualquier situación anormal que se pueda presentar en el medio laboral, esto incluye fraudes, acosos, extorsiones. Cuidando la integridad no tan sólo moral, sino también física de todos los miembros del equipo de trabajo, proporcionando informes pormenorizados de las acciones a tomar, por parte del afectado con el respaldo jurídico de la empresa. Un abogado laboral que actúa con profesionalismo, poseerá un equipo pericial para llegar al fondo de las situaciones ilegales que se lleven a cabo dentro de la empresa, para obtener la solución inmediata con pruebas que sean apoyadas por bases jurídicas y científicas.
A pesar que la mayoría de abogados laboralistas encuentran su campo de trabajo dentro de empresas y empleados permanentes, también son indispensables para todos aquellos trabajadores independientes, temporales o contratados por proyecto, pues los contratos difieren y deben ser convenientes para ambas partes: la empresa y el trabajador; para que sean capaces de tener una relación laboral óptima y ampliamente productiva en todos los términos. Aquellas personas que laboran por cuenta propia deben tener un abogado laboral de cabecera que esté al tanto con todos sus asuntos, para poder concientizarle sobre sus derechos y obligaciones, así como los aspectos particulares para cada tipo de empleo y de esta manera sea posible respaldar todas las especificidades de su labor en un marco jurídico que le asegure una protección total.
Parte fundamental en el momento de contratar un abogado laboralista, es estar consciente en dos puntos principales:
• Con empresas: debe preocuparse por los intereses de las mismas sin menospreciar o abusar de los intereses de los empleados, siendo siempre un facilitador de una distinta gama de opciones que el empresario y sus socios puedan elegir, sin jamás verse involucrados en aspectos poco legales.
• Con empleados: actuar de manera profesional, buscando siempre soluciones para sus conflictos laborales sin importar de la índole que estos tengan buscando eficacia en la resolución de asuntos personales como pudiesen ser despidos injustificados, finiquitos, etcétera y de asuntos colectivos como convenios, indemnizaciones por enfermedad o discapacidad, vacaciones y condiciones dignas de trabajo.
Antes de elegir un abogado laboral, debe conocer no tan sólo las cuotas y aspectos éticos, sino también la especialización que tiene, para que de esta manera usted pueda percatarse si es la persona apropiada para el trabajo que usted requiere, pues los asuntos jurídicos del mundo laboral son sumamente extensos y debe estar consciente que entre mayor experiencia posea en el aspecto al que usted desea darle solución u optimizar, será más viable que las opciones sean de mejor calidad y conveniencia para usted como trabajador o empresa.
Aunando a las funciones anteriormente mencionadas, los abogados laborales pueden solucionar otro tipo de de asuntos jurídico-laborales, para todos aquellos individuos que no poseen trabajo debido a su condición étnica, física (en la que pueden incluirse algunas discapacidades físicas o la presencia de tatuajes o perforaciones) o por su género. Ya que los abogados laboralistas, poseen los conocimientos necesarios para poder llevar a cabo la inclusión de todos los sectores un mundo laboral más equitativo.
Cuando surja algún conflicto relacionado a los aspectos laborales no debe dudar en buscar a un profesional ampliamente capacitado para brindarle el apoyo que usted necesita, confíe en un abogado laboralista, quien podrá apoyarle para los problemas que usted requiera solucionar.
Madrid, quién te ha visto y quién te vé.
Nada más llegar impresiona el volumen de coches abandonados en el aparcamiento del aeropuerto. Propiedad según dicen, de inmigrantes que han retornado a sus países como consecuencia de la grave crisis que atravesamos. Presumiblemente en la guantera de muchos se encuentran las llaves de sus viviendas, igualmente abandonadas toda vez que no han podido hacer frente a las hipotecas.
Llaves que los bancos se resignan a no encontrar, viéndose obligados a publicar mediante edictos y boletines cualquier actuación que tenga lugar en los consecuentes procedimientos de ejecución.
Con anterioridad a todo aquél que ha querido entregar el inmueble en dación en pago, una vez constatada la voluntad real de poner "pies en polvorosa,", se la ha cogido el banco.
Lamento su situación, pero no es menos cierto que los españoles no están teniendo oportunidad tan fácil para desentenderse de sus problemas. Serán perseguidos "sine die," por las entidades bancarias, a modo de pseudo-esclavos. Nunca conseguirán satisfacer por completo su deuda. O mejor dicho, la deuda que los bancos dicen tener a su favor.
No acaban ahí las odiosas comparativas. En Latinoamérica se ha notado un incremento de emigrantes españoles, que no son tales. Se trata fundamentalmente de ‘nacionalizados’ (latinos que residían en España con doble nacionalidad) que han regresado a su país de origen “por falta de trabajo en España,”.
En el caso de Ecuador, cuyos nacionales han sido de los colectivos más numerosos en España en tiempos de bonanza económica, y a quienes se les exigen dos años de residencia legal y continuada para obtener la nacionalidad, la cifra de españoles ha pasado de 2.884 en diciembre de 2008 a 7.236 en el mismo mes de 2011: un 150 por ciento más en plena crisis económica.
También Perú, Bolivia y Brasil están experimentando un fenómeno similar. En el primero, donde vivían 6.903 españoles en el año 2008, la comunidad está ya formada por más de 10.600, un 54% más.
Mientras, los bolivianos han visto aumentar la comunidad de españoles desde 2.647 a 3.876 ciudadanos y, en Brasil, se han registrado casi 20.000 más: suman 87.128 tras un incremento del 25,5 por ciento en cuatro años.
Y es que ser español, sin duda es y será una ventaja a la cual sacar partido. Ello aún cuando algunos no arrimen el hombro de igual a igual con los "naturales,", cuando el país lo necesita. "Huyamos ahora,", medita la población inmigrante, "y hagámoslo hasta donde podamos llegar con el coche cerca del avión, para no tener que andar mucho,".
Si algún día vuelven los susodichos, como son españoles, habrá que pagarles incluso la ayuda de emigrante retornado. ¿Se creen que no? Como abogado laboralista doy fe que no han dejado perder ninguna ayuda ni desaprovechado ningún beneficio antes de irse.
Mientras tanto los madrileños que aún quedan, nuestra gente y la que a ella sí se asimila, se tapan con todas las mantas imaginables para pasar la ola de frío de la mejor manera posible. Eso o pagar 200 o 300 euros de gas natural, factura que viene a incrementar el coste de los suministros.
Ahora bien, cuando se asomen a la ventana podrán deleitarse con la vista del más novedoso polideportivo o parque, aquél que construyó el ayuntamiento de turno sin contar con los recursos necesarios.
Me llevaron a ver creo que se llama "Parque Europa" en Torrejón de Ardoz. Un enorme espacio con réplicas de los principales monumentos europeos. "Una pasada,". Tan grande como la bancarrota de la que adolece dicho consistorio.
Pretendidas grandezas de otra época demasiado próxima en el tiempo aún. Como el soterramiento de la M-30. Qué disparate (¿!). Ciertamente algunos políticos, da igual el signo político, aspiraban a ser recordados por sus obras, cual emperador romano.
De vuelta bajaba en coche camino al hotel por Avenida América. Al ver a la derecha el edificio de la UGT me vino a la mente el escándalo de Fundescan. Y es que nadie renunció en tiempos de opulencia a su propia avaricia (tampoco la Iglesia, y si no vean ahora la situación del Banco Popular).
En ese momento por la radio comentaban unas declaraciones de De Guindos al calor de la pretendida reforma laboral, mostrándose a favor de recortar la indemnización por despido a 10 días. Sería un expolio más que los sindicatos contemplarían desde su comprado inmovilismo. Sólo unas voces aisladas del colectivo de abogados laborales se escuchan en contra.
Tanta carretera, y sin embargo algo falta... ¿Donde están los coches? Lo cierto es que no hay tráfico. No es éste el recuerdo que yo tengo, cuando había que dar un volantazo para insertarte en largas colas, si se te habían "pegado las sabanas,".
Me explicaba quien sabe de esto, que son varios los factores. Por una parte la crisis económica. De otra, el incremento del precio del combustible: ya no es tan barato vivir en una ciudad dormitorio.
Pero hay un tercer motivo, y son los "sablazos," que allí se infieren por exceso de velocidad. Hay radares en todas partes. Fijos, móviles y provisionales de "hasta tres patas," he tenido ocasión de ver.
Evidentemente para una economía "justita,", un "palo," de 300 o 600 euros, quien sabe, puede suponer tremendo cataclismo.
No se quejen. Hay que pagar la factura de las obras apoteósicas. Aunque pocas ganas, dinero o tiempo les quede para disfrutarlas. Total, no se hicieron con esa finalidad. Sino con la de engrandecer la figura del político y/o llenar su bolsillo. Y no hay mejor esclavo que el que se cree libre.
Ahora entiendo más que nunca por qué Madrid fue excelente caldo de cultivo del movimiento 15-M. La gente tiene que estar más que "quemada,", hablando en vulgar castellano.
Lástima que aquello resultara tan frugal, y que hayamos perdido al tiempo una oportunidad histórica de habernos abstenido en las pasadas elecciones. Sin lugar a dudas, la política es el opio del pueblo.
Fuente: http://raflinares.blogspot.com/2012/01/madrid-quien-te-ha-visto-y-quien-te-ve.html
Gallardón no tiene el ‘culo pelao’
Aunque con sinceridad, poco más se podía esperar de un fiscal que nunca ha ejercido como tal. Quizá no tenga tan siquiera pasión por la materia.
Utilizando el símil futbolístico y discúlpenme la expresión soez, España necesita para mejorar la justicia, como decía Luis Aragonés, alguien que tenga “el culo pelao,” de sentarse en estrados.
En muchas ocasiones he conocido personas que han contratado los servicios de abogados de renombre y elevadas pretensiones remuneratorias, que a la hora de celebrar el juicio envían en su nombre a un pasante. “Es que don Fulanito es tan bueno que él no va a Sala,”, argumentan sus clientes, quizá buscando ellos mismos una justificación que les permita no quedar como tontos. También se escucha: “Don Menganito sabe tanto que no lleva bien que los jueces que saben menos lo contradigan, y por eso no va,”. Perfecto, pues como nadie se ha esforzado en enseñar a ese juzgador (si es que lo necesita), ya sabe usted lo que le espera.
Esos son los "figuras," que desmerecen nuestra profesión. No me cansaré de decir que los mejores profesionales son los que están en el turno de oficio. Y pueden creerme, no lo están por motivos económicos, ya que en absoluto compensa. La verdadera razón es una mezcolanza de inquietudes personales y esfuerzo por estar actualizado. El turno proporciona agilidad procesal, así como trato directo con compañeros, jueces y fiscales. El abogado de turno de oficio está preparado para dar lo mejor ante cualquier eventualidad o exigencia. Quien no va a Sala, no sabe ni de qué va esto, por mucho boato que de cara al exterior quiera darse. Por eso sufrirá serios reveses, comentados con sorna por el resto del colectivo.
Gallardón salvando las diferencias adolece de lo mismo. Ni siquiera ha conocido el proceso actual. Nuestra ley de enjuiciamiento civil data del año 2000, y supuso una transformación radical, cambiando el modelo hacia la oralidad, cuando antes primaban los trámites escritos.
En ese año el Ministro de Justicia era presidente de la Comunidad de Madrid, habiendo sido antes concejal del Ayuntamiento de dicha villa en el año 1983. Las oposiciones a fiscal las había aprobado un año antes en 1982, por lo que sirvió como tal durante un brevísimo periodo de tiempo en la Audiencia Provincial de Málaga.
La solución que propone para reducir la litigiosidad es introducir el copago a partir de la segunda instancia, lo que según dice, actuará de forma disuasoria respecto al abuso de la figura del recurso.
No le va a ser difícil implantarlo, aunque ustedes a buen seguro van a escuchar voces en los próximos días diciendo que atenta la medida contra el derecho a la tutela judicial efectiva del artículo 24 CE.
No es cierto, ya que nuestro Tribunal Constitucional ya se ha pronunciado sobre el particular repetidamente, aunque por cuestiones de forma y plazo: “Mientras el derecho a la obtención de una resolución judicial razonada y fundada goza de una protección constitucional en el artículo 24.1 CE, el derecho a la revisión de esta resolución es, en principio y dejando a salvo la materia penal, un derecho de configuración legal al que no resulta aplicable el principio pro actione,".
Gallardón no busca reducir la litigiosidad, sino poner una máquina tragaperras en la puerta de cada Audiencia Provincial, del mismo modo que ha hecho la vida imposible a los madrileños con la implantación masiva de radares de tráfico.
Si lo que pretende es constreñir el derecho a recurso en vía civil, que modifique la Ley configurando los recursos en este ámbito como extraordinarios, al igual que en materia laboral, donde todos los abogados laboralistas saben a efectos prácticos que resulta imposible que prospere un recurso de suplicación basado únicamente en el error en la apreciación de la prueba.
De otra parte pretende juzgar en el mismo acto a mayores y menores de edad cuando perpetren conjuntamente un delito. ¿Qué pasa? ¿Ya hemos renunciado a intentar corregir y salvar a nuestros chavales? Porque a quienes nos ocupan asuntos de menores, sabemos que es un ámbito muy especial, en el que todos, jueces, fiscales, asistentes sociales, abogados, padres (…), “empujamos,” a favor del menor. No es un juicio como tal, o al menos yo no lo entiendo así.
¿Vamos a juzgarlos ahora a todos con arreglo a qué convicciones? ¿La de delincuentes comunes o con arreglo a ese especial tratamiento procesal y penal? ¿Esas son todas las duplicidades que hay que evitar?
El señor Ministro no sabe que la justicia está obstruida no ya en la fase decisoria, sino en la propia tramitación y gestión procesal. Había por tanto que incidir en la línea apuntada por Caamaño, a quien le faltaron arresto y tiempo a partes iguales para culminar la reforma más acertada, por lógica, de todos los tiempos.
Y es que la solución de la justicia no tiene que venir por una sublime inspiración. Las respuestas son sumamente sencillas. Las tenemos delante y no las queremos ver. Piénsese en la mejora en materia laboral desde que es posible acumular las acciones de despido y cantidad. Todo abogado laboralista coincidirá en que el número de asuntos se reduzca a la mitad prácticamente (¡!).
Pero esto que parece tan sencillo, es comprensible que resulte totalmente extraño al que no es profesional del ramo.
Sobre el resto de medidas anunciadas no me voy siquiera a pronunciar, de suerte que me parecen totalmente tomadas de cara a la galería.
Fuente: http://raflinares.blogspot.com/2012/01/gallardon-no-tiene-el-culo-pelao.html
El concurso de acreedores de persona física
Mi parecer se lo he hecho saber a todo aquél que ha acudido a mi despacho con tal pretensión. Considero que los abogados no tenemos como activo otra cosa que el nombre, por lo que flaco favor se hace quien aconseja mal, tanto a sabiendas como por simple desconocimiento.
Muchos compañeros se adentraron en la práctica concursal al calor de la recesión económica. Algunos se han esforzado por dominar la materia, otros no. Y aunque parezca redundante lo cierto es que como en todo, hay que saber.
Personalmente me defino como abogado laboral y mercantil, sin desdeño de una considerable práctica penal y civil. Como decía el doctor Marañón (parafraseando a Letamendi): “el médico que sólo sabe medicina ni de medicina sabe,”. Comparto dicha apreciación, entendiendo que es extrapolable al abogado, quien debe aspirar a cierta generalidad. Ello aún cuando soy consciente que en nuestra profesión según parece hay que tender a la especialización para ser figura de renombre y aspirar a figurar en directorios como Chambers o Legal 500.
Yo me siento muy cómodo con lo que hago. Excepto en contencioso-administrativo, área de práctica que sinceramente me escalofría. Por cierto, últimamente tengo que llevar algunos que se me han presentado con carácter irrenunciable por la especial relación con quién me lo ha demandado (no sé si algún fiscal contrariado me ha echado algún tipo de maldición gitana…).
Pero en las áreas que domino gusto de ejercer, amo mi profesión y a veces hasta me siento orgulloso de mi desempeño. Y gran parte de culpa la tiene el ser honrado con el público, con la gente.
Los juzgados de lo mercantil como regla general no aceptan el concurso de acreedores de personas físicas. Y no lo digo yo, lo adveran las estadísticas del INE. En todo el 2011 en Tenerife sólo se declaró el concurso de 2 personas físicas sin actividad empresarial.
Un caso lo conozco, y doy fe que son circunstancias particulares y patrimonio que nada tienen que ver con el “status quo,” del ciudadano común. El otro caso, me puedo imaginar que será por el estilo.
Y es que es importante conocer las peculiaridades del ámbito de trabajo. Ahorra dinero a los clientes. Sobre todo cuando más necesitan de los escasos recursos que le quedan.
No obstante, recientemente me ha ocupado el caso de un particular, una pareja, a quienes les reconocieron el beneficio de la justicia gratuita para pedir el concurso de acreedores. Y ésta ha sido una oportunidad estimable para pulsar (de nuevo), la opinión de nuestra Audiencia Provincial.
Nada más acudir esta pareja a mi despacho, les trasladé que a cuanto aspiraban era del todo imposible, pero que íbamos a intentarlo, ya que el riesgo era cero, dada su consideración de reconocido litigante sin recursos.
Desgraciadamente, no me equivocaba. El Juzgado de lo Mercantil rechazó la admisión a trámite del procedimiento. Recurrir era obligado. Más aú cuando a nivel personal tenía la inquietud por solicitar el parecer de la Audiencia de Tenerife, teniendo en cuenta, todo sea dicho, que hay otras provincias cuyos juzgados de lo mercantil son más receptivos con esta posibilidad que teóricamente se abre no sólo a las empresas, también a las personas físicas.
Parece ser que he sido el único abogado en hacerlo, según me comentaba un ilustre compañero del ramo que había buscado pronunciamientos sin éxito de nuestra segunda instancia, pretendiendo publicar un artículo en una revista jurídica especializada.
Hoy he recibido el fallo. Viene a confirmar la inadmisión del juzgado de lo mercantil, aunque entiende que efectivamente las diferentes audiencias se han ido pronunciando en sentidos diversos; estando por tanto suficientemente fundamentado mi recurso.
Hace alusión esta sentencia a otra de la propia Sala de fecha 24-11-2011, que recaía sobre otro recurso también de mi autoría. Y aunque en este segundo cambié los motivos de impugnación pretendiendo resultar de otro modo sugestivo al Tribunal, éste órgano parece tenerlo muy claro.
Dejo su pronunciamiento como anexo al post, ya que creo que cuando menos tiene dos consideraciones que son convenientes conocer:
1º) El concurso de acreedores es una previsión legal destinada a proteger y beneficiar a los acreedores. No al deudor, como erróneamente se piensa.
2º) Las viviendas hipotecadas y los coches financiados, SON DEL BANCO. Si aprendemos al menos esta lección de la crisis, algo habremos mejorado, ciertamente.
No voy a valorar el fallo. Menos aún cuando parcialmente lo comparto y enteramente lo comprendo en su finalidad: la solución a los problemas económicos de los particulares no puede ser pretendida en sede judicial. Debe provenir del poder político, principiando por aprobar la dación en pago de una puñetera vez.
Cosa bien distinta es que me hablen del concurso de acreedores de empresas. En ese caso sí que es una medida muy provechosa. Con ese tipo de clientes sí son muchos los procedimientos que ocupan, y la lectura es positiva. Aún cuando la asignatura pendiente de todo este entramado sigue siendo que la legalidad vigente sirva a la continuidad de la empresa.
Es obligado decir que España es un gran país para arruinarse como empresario, siempre y cuando se hagan las cosas bien y se cumpla con las obligaciones legales. En ese caso se podrá contar con una nueva oportunidad para volver a empezar si así se desea. Consideración que hay que poner al otro lado de la balanza, confrontándola con la pésima consideración social que en nuestro país se otorga al empresario.
A veces injustificadamente, por cuanto los derechos de los trabajadores cada vez están más asegurados (FOGASA), para satisfacción del colectivo de abogados laboralistas.
ANEXO: Sentencia A.P. Tenerife, 24 enero 2012 (Inadmisión de concurso de acreedores de persona física).
Fuente: El concurso de acreedores de persona física